Y una de arena.

L’oncle Sisco del Delta.

En primer lugar, yo soy del Delta del Ebro, por que esta es la tierra donde nací, después soy catalán y después español, en este orden cronológico. No por ideologías ni mucho menos, si no por que la tierra que conozco de pe a pa es mi Delta, es donde me he criado, por donde me he metido hasta las cejas de barro cuando era un crío, entrando en las acequias para coger ranas o para recoger alguna seta, sí setas, aquí en los desagües y en las acequias se hacen unas deliciosas setas. Conozco casi cada rincón de mi comarca, riberas y montañas, hasta soy guía. He entrenado corriendo y con bici por el monte, he paseado y he competido por parajes de gran belleza, he ido con mis perros a caminar por sendas y pistas forestales de las montañas que me hago mías, por lo tanto el sentimiento principal es para mi Delta, por que esto en realidad va de sentimiento. Cataluña está en segundo lugar, por que no la conozco tanto, se que está ahí, he visitado bastantes lugares y todos los rincones son bonitos, sus gentes estupendas, doy fe de ello y en realidad no puedo decir nada malo de Cataluña, ya lo dicen otros sin saber de que hablan.

España queda relegada al tercer lugar, no por que sea España, no por que son todos unos fachas, que no creo que eso sea verdad, si no por que todavía la conozco menos que a Cataluña, ni siquiera he estado en Madrid, pero sí tengo familiares en Huesca, Zaragoza, Málaga y a todos los he visitado alguna vez, a los de Huesca un poquillo más, pero aún así a España la desconozco, no le tengo la confianza que le tengo a Cataluña, ni a Cataluña, el amor que le tengo a mi tierra. El símil lo puedo hacer con los amigos, siempre hay un amigo o un familiar que se le quiere un montón, un poquillo más que a los otros, y no por eso vas a menospreciar a nadie. Personalmente, no menosprecio ni a Cataluña ni a España, pero sí a sus gobernantes, tanto los unos como los otros.

Escribo en castellano, por que fui a la EGB, y por que cuando escribo me expreso mejor que en catalán, por que este blog es plural y las artes no tienen idioma, además como esto es mio, escribo como me da la real gana. Soy fan de Alberto contador, admiro a Purito y sus explosivas victorias en llegadas picando hacia arriba, es un crack de tío, pero mira tú por donde, me siento más identificado con la forma de correr de Alberto, seré un nostálgico de la épica, eso será.

A última hora de la tarde del domingo 1 de octubre, estaba hecho polvo, bastante tocado por todo lo que había visto y por todo lo que se decía ( muchas, pero que muchas mentiras) os lo aseguro, lo del domingo fue una bestialidad, brutalidad gratuita contra gente de bien, vejaciones, golpes y segregar baba y más baba por la boca como perros rabiosos.

Facebook me da bastante asquito, pero en lo malo, siempre hay algo de bueno. Resulta que tengo como amigo, a un tal “Oncle Sisco del Delta”, que vendría a ser como el tío Francisco del Delta, casi nadie sabe quien hay tras ese nombre y l’oncle Sisco, con diferencia, es de lo mejor que te puedes encontrar en Facebook. Su misión es arrancarte una carcajada o por lo menos una sonrisa, con alguna frase hecha, con algún refrán o con cualquier cosa que él se inventa, siempre utilizando un vocabulario deltaico, con las palabras o frases que ya utilizaban nuestros abuelos, adaptadas a los tiempos que corren hoy día. De verdad no tiene desperdicio. El domingo con todo el sarao, entré en la red a ver como estaba el patio y me encuentro una publicación del “oncle Sisco” y con todo el pitote que se había liado, me hizo reír sin ganas, me hizo reír a carcajadas, y por eso lo voy a compartir con todos vosotros, por que al fin y al cabo, es la pura realidad. Leed entre líneas y veréis el verdadero problema. Una coña tan sencilla y que dice tanto. Para mí, simplemente sensacional.

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Y este es el verdadero problema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra cosa que se  me olvidaba, aquí en mi tierra, a los golpes de porra u otro utensilio contundente, se les denomina “buscallades”

 

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A mí, me pones piña, manzana o melón en la ensalada y te meto una buscallada en el lomo que pierdes los sentidos.

 

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Una de cal…

Intenciones contaminadas

Hola hermano, siente como te arropo con mi calor, te doy la bienvenida, encuentra en mí aquello que estas buscando, no dudes que tendrás cuanto quieras, que tendrás cuanto pidas, tus deseos se harán realidad.

Ingenuo te creí, no advertía que la tenías, que ya la albergabas, latente como una solitaria enroscada en tu alma, oculta entre la abundancia, provista de un veneno letal.
No son óbice alguno las opuestas latitudes que nos separan, para consumar tus indignas traiciones y sucias acechanzas.

Cuando decías que eras mi amigo en realidad ocultabas afán, capricho y pretensión.
Hasta que percibí tus palabras infectadas dirigidas con seducción, preparando la treta, preparando la traición.
Obsequios sugerentes, invitaciones para el disfrute de placeres carnales y aún sin darme cuenta ya la tenías, oculta entre tus pertenencias envenenada para mí.

Disfrutas de la preponderancia y de las riquezas, yo indigente menesteroso sin opulencias, solamente amparado por el escudo de una pluma que me defiende y me justifica en las delicadas coyunturas que se me presentan en el trajín del día a día.
¡Y recréate!Ya la tienes, engendrada a tu medida, intuida para tu goce concebida para ti.

Palabras esdrújulas ensayadas, buscando el refugio de un corazón amable, cálido y espacioso siempre dispuesto a guarecer los testimonios de aquellos que lo anhelan.
No me perturbas el sosiego, no me alío con el terror, me cobija la seguridad, la certeza, la confianza y la predilección.
Observarás como me desvanezco ante ti, entre la bruma, te darás cuenta que sólo te cedo desérticos y polvorientos latifundios, cuando yo estaré en simbiosis, micorrizado con mi otra parte inmaterial.

Por que tú ya la tienes, eres su propietario, es tuya, puedes estar orgulloso no es fácil conseguir semejante conquista, deléitanos con ella, paséate presuntuoso por los andenes subterráneos de tu mundo proyectado.

Cuando decías que eras mi amigo en realidad ocultabas afán, capricho y pretensión.
Hasta que percibí tus intenciones contaminadas, tu hipérbaton perverso capaz de alterar costumbres afianzadas de este mundo y del exterior, consolidando así una amplia visión que aporta validez a mis argumentos, dejando entrever una conmuta a la espera de fantasías, entusiasmo y agitación.

Se ha convertido en parte de ti, ya jamás os podréis separar, siempre te acompañará, hasta el final de tus días . En una expiración tranquila o en un final atroz.
Déjame decirlo otra vez, ya la tienes, es toda tuya, ya tienes… infectada la voz.

 

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Desperdicio menudo

Desperdiciar tiempo es desperdiciar vida. No aprovechar al máximo los buenos instantes es renunciar a pequeñas dosis de satisfacción para quitarse el mono de las rutinas.

Diría yo que sí. Los buenos instantes, son momentos que se dejan escapar con demasiada facilidad y que ya no volverán para su disfrute, por lo menos en esta vida, instantes a los que se desiste muy a menudo y no se disfrutan como se debiera, y por si alguien no lo tiene presente, el reloj sigue descontando segundo tras segundo.

Nunca es tarde para…

Acabar aquello que un día dejaste a medias, o comenzar aquello que diste por zanjado sin ni siquiera haberlo planteado con seriedad. Nunca es tarde, pero ni te confundas ni te dejes confundir, el tiempo vuela y con cada estación que pasa, este se acelera un poco más.

A lo que me vengo a referir, es que si uno no hace las cosas como las siente, de una manera personal y a su propio estilo, es muy probable que esté sacrificando tiempo a lo tonto. Tiempo que se hubiese podido convertir en alguna alegría, por lo tanto en satisfacción. Así que… por que las cosas se han hecho siempre de este modo, o por que deberían hacerse como las hace todo el mundo, o por lo menos hacerlas como las hace Menganito muchísimas veces se tira un precioso tiempo por el retrete, y si con todo esto vas y te conformas… te vienes a lo vulgar, le das cancha a ese tiempo tan mal empleado para que desaparezca con más rapidez.

Utilizaré mi propio ejemplo para que se entienda. Soy de una manera que ni apruebo ni entiendo la forma del desperdicio y cuando hablo de desperdicio, me refiero al despilfarro en general.

Me hiere profundamente ver el trato tan banal que últimamente se le da a los alimentos por parte de algunos, que derrochan, desperdician y juegan con la comida delante de las  cámaras, ningún bicho de los que estos “seres civilizados” tildarían de salvaje, utiliza de una forma tan absurda un bien tan preciado. Por lo que se refiere al agua, ya casi ni hablaré, quien más quien menos ya sabe lo que hay.

Me entristece ver como día tras día se malgastan recursos naturales, recursos económicos y futuros porvenires que poco importan a día de hoy, lo más básico carece de importancia, lo fundamental se aparta a un lado para que el ímpetu social nos taladre y nos convenza de que necesitamos todas las memeces y gilipolleces que se llevan hoy en día.

¿Es necesario incurrir en esta gran pérdida de tiempo que se nos propone?

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Imagen editada por ElotroCiudadano

Como es mi propio ejemplo, opinaré lo que me venga en gana de mi tiempo. Siendo realista y dada la fugacidad con la que aparecen y desaparecen amaneceres y atardeceres, considero que no me queda demasiado tiempo, por lo tanto no me permitiré el lujo de regalarlo a lo tonto con acontecimientos improductivos y bochornosos y mucho menos invertir mis preciados puñados de tiempo en episodios o personas que no me vengan en gana.

Hace unos cuantos días lo hice, desperdicié un valioso tiempo que me va a ser muy difícil volverlo a equilibrar en la parte de la satisfacción durante algún tiempo. No se si por quedar bien, o por no saber decir que ¡no! o por no poder, la cuestión es que malgasté tiempo del que tengo guardado de reserva en un arcón, para hacer absolutamente nada.

Nada…

Así de simple, nada, quedarme mirando como desaparecían los diminutos fragmentos de tiempo junto con minúsculas partes de mí. Por un capricho ajeno, por no utilizar el sentido común, ni haber tenido la más mínima curiosidad por parte de mi acompañante en saber lo nos depararía esa improductiva jornada, por todo ello me siento estúpido y entono el mea culpa

¡Mea culpa!

Por meterme en camisas de once varas. Mea culpa, por distanciarme de aquellos de los que  me enseñaron y pueden seguir haciéndolo. Mea culpa, por  no saber a estas alturas que la gente es de capricho y que la gente no se adapta a la naturaleza cambiante ni a terrenos abruptos, la gente tan solo se adapta con facilidad a sus “Aifons”

Y mea culpa otra vez, por hacer caso omiso del presentimiento tan claro que me alertaba  de que no iba a ser precisamente esa jornada, la mejor de mis dias.

En resumidas cuentas, me arrepiento de no haber empleado mejor mi tiempo, el arcón ya guarda un puñado menos, que quedó esparcido entre rocas y sollozos, quedó a merced del viento y la lluvia que lo esparcirán a su antojo, privándome así de poderlo recuperar si otro año vuelvo por allí.

No perdamos el tiempo por querer quedar bien. No perdamos el tiempo por no querer ver lo evidente. No desperdiciemos parte de nuestra vida por antojos de criatura. Cuando las reservas se agoten no habrá para mucho más y nos arrepentiremos de no haber sabido decir que ¡no! en más ocasiones.

 

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Carta de ajuste

19 de marzo de 2017

Acostumbrarse a la realidad. Sin grandes pretensiones ni aires de grandeza, de esta forma puede que llegue a comprenderse y descubrirse uno mismo y cual es el motivo de su paso por aquí.

Es fundamental la propia introspección, el mirar hacia los adentros, profundizar en el interior propio, así como nunca engañarse, ni quererse ver las facultades que no se ven.    La verdad, una gran aliada, siempre y cuando se quiera cuidar y tratarse como se merece, sin deshonores ni deshonras que la puedan mancillar. Saber emplearla y  nutrirla con buenos actos además de correctas decisiones, que nos repercutirán de forma positiva, donde sea, delante de quien sea y a la hora que sea. Sin punzantes remordimientos ni temores a represalias que obstaculicen el fluir de la realidad.

Cuando esta se corrompe premeditadamente, se originan una serie de consecuencias previas al desajuste de las formas, contribuyendo a generar lapsus o descuidos en espacios de tiempo de mayor o menor brevedad. (Esta sería mi definición de la mentira.)

Tal descoordinación, conlleva a tener que reajustar en la medida de lo posible todas las actuaciones acometidas por el propósito de falsear. Hay dos posibles reajustes correctores de la realidad:

-El primero a corto plazo. Instantáneamente estampar en la cara al falseador/falseadora, la verdad, desarmarle la mentira con contundencia, con la seguridad y el arropo de aquella verdad que, cultivamos día tras día.

-El segundo es de medida paciente, de dejar hacer y esperar a que retorne la composición por sí sola. No forzar ni manipular lo evidente, así como creer con certeza que la naturaleza es sabia y ajusta los desencajes para que todas las piezas vuelvan a ocupar su lugar.

Admiro a todos aquellos que son capaces de usar la forma directa, sin dejar transcurrir demasiado tiempo, un ¡zas! en toda la boca, duela lo que duela y afecte a quien afecte. No se si esto es virtud o defecto, me inclino más por virtud, creo que el defecto es la forma que yo utilizo, dándole tiempo al tiempo. No digo que no sea efectiva, tengo total confianza en ella, el problema son las cargas innecesarias que genera la espera. Y por buscar algo positivo a la espera, diría que fortalece y reafirma un poco más a uno mismo, entre otras cosas. No es fácil intentar comprender día tras día verdades a medias, ni aquello que no tiene demasiada credibilidad.

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Imagen editada por ElotroCiudadano

Falta honestidad y valentía para llegar a saber quien eres y a donde vas, el poco esfuerzo empleado en ello conlleva al peligro añadido de la dejadez  y favorece a que te arrolle la vida. A que se te lleve por delante, y puedes estar seguro/ segura que aquí no hay chaleco salvavidas que valga.

Cuando otorgas tiempo al tiempo no hay demasiadas vías de escape, tan solo cabe esperar que asome un rayo de luz entre la neblina gris y esta se desvanezca para poderse liberar la sensación de confort, acabando así con los malos ratos y algún sueño placentero que en realidad no era más que una pesadilla.

En fin… el tiempo lo dirá. Así es como me he moldeado…

Y ha pasado mucho desde que dejamos de vernos, allá por aquel 1988. En realidad no sabía que decirte, es mucho tiempo y demasiadas cosas acumuladas. Cada uno eligió su camino y aunque no soy nadie para juzgarlo, creo que el tuyo no fue demasiado acertado. Poco a poco nos fuimos desvaneciendo, obligándome así a decidir siempre por mi mismo, supongo que este será uno de los tantos motivos culpables de ser como soy y de haber podido aprender a mi manera, a cultivar la verdad. Siempre he sabido que quisiste lo  mejor para mí, no me cabe duda y en esto te estoy muy agradecido, de veras, pero no supiste en su día poner buenos ejemplos. Ni siquiera recuerdo si nos despedimos, ni cuales fueron nuestras últimas palabras. Fue como cuando hay varias bajadas de tensión hasta que al final llega el apagón y sin más, empecé a caminar solo, teniendo muy claro a donde ir. Si las cosas hubiesen transcurrido de diferente manera, posiblemente hoy, no sería lo que soy, y he de confesarte que no me gusta demasiado lo que soy, pero así es la vida y no puedo hacer mucho más, si no que recordarte en un diecinueve de marzo. Realmente han cambiado muchísimas cosas desde entonces hasta hoy.

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Teatrillos

En rincones olvidados y callejones oscuros

en gastados salones, iluminados con carburo.

De pésimos actores, de ridículos ensayos

de escenarios con tablas polvorientas,

con grandes sillones isabelinos apolillados.

Bambalinas desaseadas, cuerdas desgastadas

y poleas agarrotadas.

De un telón que nunca sube, el mismo que nunca baja,

la poca intimidad de la sala que responde a una entrada barata.

A una dura butaca, con asiento sin tapizar, sin ajuste del respaldar

brindando inmejorable comodidad.

Colección de actos aburridos, muy poco que aportar,

a cuatro gatos expectantes que no merecen este penar.

Valientes y animosos, algún fingido aplauso,

de fértiles manos el brotar.

Intentando avivar un proceder para intérpretes de pacotilla,

figurantes sin figura, tristes liantes, argumentos de basura.

De protagonistas secundarios, entre guiones mal aprendidos,

balbuceantes labios ante un público reducido.

Retirada al camerino ante un trabajo descolorido

medicina para engreídos, abucheos, gritos y silbidos.

 

Hedor en la atmósfera, función que no convence

billete demasiado barato, tiempo mal empleado.

Ver, escuchar parloteos y malas formas, incapaces de retener,

interiores coléricos que afloran entre dientes.

Acto final para olvidar, el crujir de las tablas, único aliado

que amortigua un mal hablar, ignorancia del protagonista

aún así se reverencia, ineptitud de no saber concluir

una deplorable obra que tan solo descubre evidencia.

Decepción y afianzarse en uno mismo, el regalo

que a un público resignado se le va a obsequiar.

Despedirse para siempre de la butaca anclada

en la sala del mal pesar.

Una concurrencia cansada de malas funciones,

agobiada por aguantar, la obstinación e inverosimilitud

de comediantes no galardonados, de princesas deslenguadas

y teatrillos envenenados.

 

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Imagen editada por ElotroCiudadano

 

 

 

 

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