Desperdicio menudo

Desperdiciar tiempo es desperdiciar vida. No aprovechar al máximo los buenos instantes es renunciar a pequeñas dosis de satisfacción para quitarse el mono de las rutinas.

Diría yo que sí. Los buenos instantes, son momentos que se dejan escapar con demasiada facilidad y que ya no volverán para su disfrute, por lo menos en esta vida, instantes a los que se desiste muy a menudo y no se disfrutan como se debiera, y por si alguien no lo tiene presente, el reloj sigue descontando segundo tras segundo.

Nunca es tarde para…

Acabar aquello que un día dejaste a medias, o comenzar aquello que diste por zanjado sin ni siquiera haberlo planteado con seriedad. Nunca es tarde, pero ni te confundas ni te dejes confundir, el tiempo vuela y con cada estación que pasa, este se acelera un poco más.

A lo que me vengo a referir, es que si uno no hace las cosas como las siente, de una manera personal y a su propio estilo, es muy probable que esté sacrificando tiempo a lo tonto. Tiempo que se hubiese podido convertir en alguna alegría, por lo tanto en satisfacción. Así que… por que las cosas se han hecho siempre de este modo, o por que deberían hacerse como las hace todo el mundo, o por lo menos hacerlas como las hace Menganito muchísimas veces se tira un precioso tiempo por el retrete, y si con todo esto vas y te conformas… te vienes a lo vulgar, le das cancha a ese tiempo tan mal empleado para que desaparezca con más rapidez.

Utilizaré mi propio ejemplo para que se entienda. Soy de una manera que ni apruebo ni entiendo la forma del desperdicio y cuando hablo de desperdicio, me refiero al despilfarro en general.

Me hiere profundamente ver el trato tan banal que últimamente se le da a los alimentos por parte de algunos, que derrochan, desperdician y juegan con la comida delante de las  cámaras, ningún bicho de los que estos “seres civilizados” tildarían de salvaje, utiliza de una forma tan absurda un bien tan preciado. Por lo que se refiere al agua, ya casi ni hablaré, quien más quien menos ya sabe lo que hay.

Me entristece ver como día tras día se malgastan recursos naturales, recursos económicos y futuros porvenires que poco importan a día de hoy, lo más básico carece de importancia, lo fundamental se aparta a un lado para que el ímpetu social nos taladre y nos convenza de que necesitamos todas las memeces y gilipolleces que se llevan hoy en día.

¿Es necesario incurrir en esta gran pérdida de tiempo que se nos propone?

Sin título

Imagen editada por ElotroCiudadano

Como es mi propio ejemplo, opinaré lo que me venga en gana de mi tiempo. Siendo realista y dada la fugacidad con la que aparecen y desaparecen amaneceres y atardeceres, considero que no me queda demasiado tiempo, por lo tanto no me permitiré el lujo de regalarlo a lo tonto con acontecimientos improductivos y bochornosos y mucho menos invertir mis preciados puñados de tiempo en episodios o personas que no me vengan en gana.

Hace unos cuantos días lo hice, desperdicié un valioso tiempo que me va a ser muy difícil volverlo a equilibrar en la parte de la satisfacción durante algún tiempo. No se si por quedar bien, o por no saber decir que ¡no! o por no poder, la cuestión es que malgasté tiempo del que tengo guardado de reserva en un arcón, para hacer absolutamente nada.

Nada…

Así de simple, nada, quedarme mirando como desaparecían los diminutos fragmentos de tiempo junto con minúsculas partes de mí. Por un capricho ajeno, por no utilizar el sentido común, ni haber tenido la más mínima curiosidad por parte de mi acompañante en saber lo nos depararía esa improductiva jornada, por todo ello me siento estúpido y entono el mea culpa

¡Mea culpa!

Por meterme en camisas de once varas. Mea culpa, por distanciarme de aquellos de los que  me enseñaron y pueden seguir haciéndolo. Mea culpa, por  no saber a estas alturas que la gente es de capricho y que la gente no se adapta a la naturaleza cambiante ni a terrenos abruptos, la gente tan solo se adapta con facilidad a sus “Aifons”

Y mea culpa otra vez, por hacer caso omiso del presentimiento tan claro que me alertaba  de que no iba a ser precisamente esa jornada, la mejor de mis dias.

En resumidas cuentas, me arrepiento de no haber empleado mejor mi tiempo, el arcón ya guarda un puñado menos, que quedó esparcido entre rocas y sollozos, quedó a merced del viento y la lluvia que lo esparcirán a su antojo, privándome así de poderlo recuperar si otro año vuelvo por allí.

No perdamos el tiempo por querer quedar bien. No perdamos el tiempo por no querer ver lo evidente. No desperdiciemos parte de nuestra vida por antojos de criatura. Cuando las reservas se agoten no habrá para mucho más y nos arrepentiremos de no haber sabido decir que ¡no! en más ocasiones.

 

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Carta de ajuste

19 de marzo de 2017

Acostumbrarse a la realidad. Sin grandes pretensiones ni aires de grandeza, de esta forma puede que llegue a comprenderse y descubrirse uno mismo y cual es el motivo de su paso por aquí.

Es fundamental la propia introspección, el mirar hacia los adentros, profundizar en el interior propio, así como nunca engañarse, ni quererse ver las facultades que no se ven.    La verdad, una gran aliada, siempre y cuando se quiera cuidar y tratarse como se merece, sin deshonores ni deshonras que la puedan mancillar. Saber emplearla y  nutrirla con buenos actos además de correctas decisiones, que nos repercutirán de forma positiva, donde sea, delante de quien sea y a la hora que sea. Sin punzantes remordimientos ni temores a represalias que obstaculicen el fluir de la realidad.

Cuando esta se corrompe premeditadamente, se originan una serie de consecuencias previas al desajuste de las formas, contribuyendo a generar lapsus o descuidos en espacios de tiempo de mayor o menor brevedad. (Esta sería mi definición de la mentira.)

Tal descoordinación, conlleva a tener que reajustar en la medida de lo posible todas las actuaciones acometidas por el propósito de falsear. Hay dos posibles reajustes correctores de la realidad:

-El primero a corto plazo. Instantáneamente estampar en la cara al falseador/falseadora, la verdad, desarmarle la mentira con contundencia, con la seguridad y el arropo de aquella verdad que, cultivamos día tras día.

-El segundo es de medida paciente, de dejar hacer y esperar a que retorne la composición por sí sola. No forzar ni manipular lo evidente, así como creer con certeza que la naturaleza es sabia y ajusta los desencajes para que todas las piezas vuelvan a ocupar su lugar.

Admiro a todos aquellos que son capaces de usar la forma directa, sin dejar transcurrir demasiado tiempo, un ¡zas! en toda la boca, duela lo que duela y afecte a quien afecte. No se si esto es virtud o defecto, me inclino más por virtud, creo que el defecto es la forma que yo utilizo, dándole tiempo al tiempo. No digo que no sea efectiva, tengo total confianza en ella, el problema son las cargas innecesarias que genera la espera. Y por buscar algo positivo a la espera, diría que fortalece y reafirma un poco más a uno mismo, entre otras cosas. No es fácil intentar comprender día tras día verdades a medias, ni aquello que no tiene demasiada credibilidad.

blog

Imagen editada por ElotroCiudadano

Falta honestidad y valentía para llegar a saber quien eres y a donde vas, el poco esfuerzo empleado en ello conlleva al peligro añadido de la dejadez  y favorece a que te arrolle la vida. A que se te lleve por delante, y puedes estar seguro/ segura que aquí no hay chaleco salvavidas que valga.

Cuando otorgas tiempo al tiempo no hay demasiadas vías de escape, tan solo cabe esperar que asome un rayo de luz entre la neblina gris y esta se desvanezca para poderse liberar la sensación de confort, acabando así con los malos ratos y algún sueño placentero que en realidad no era más que una pesadilla.

En fin… el tiempo lo dirá. Así es como me he moldeado…

Y ha pasado mucho desde que dejamos de vernos, allá por aquel 1988. En realidad no sabía que decirte, es mucho tiempo y demasiadas cosas acumuladas. Cada uno eligió su camino y aunque no soy nadie para juzgarlo, creo que el tuyo no fue demasiado acertado. Poco a poco nos fuimos desvaneciendo, obligándome así a decidir siempre por mi mismo, supongo que este será uno de los tantos motivos culpables de ser como soy y de haber podido aprender a mi manera, a cultivar la verdad. Siempre he sabido que quisiste lo  mejor para mí, no me cabe duda y en esto te estoy muy agradecido, de veras, pero no supiste en su día poner buenos ejemplos. Ni siquiera recuerdo si nos despedimos, ni cuales fueron nuestras últimas palabras. Fue como cuando hay varias bajadas de tensión hasta que al final llega el apagón y sin más, empecé a caminar solo, teniendo muy claro a donde ir. Si las cosas hubiesen transcurrido de diferente manera, posiblemente hoy, no sería lo que soy, y he de confesarte que no me gusta demasiado lo que soy, pero así es la vida y no puedo hacer mucho más, si no que recordarte en un diecinueve de marzo. Realmente han cambiado muchísimas cosas desde entonces hasta hoy.

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Teatrillos

En rincones olvidados y callejones oscuros

en gastados salones, iluminados con carburo.

De pésimos actores, de ridículos ensayos

de escenarios con tablas polvorientas,

con grandes sillones isabelinos apolillados.

Bambalinas desaseadas, cuerdas desgastadas

y poleas agarrotadas.

De un telón que nunca sube, el mismo que nunca baja,

la poca intimidad de la sala que responde a una entrada barata.

A una dura butaca, con asiento sin tapizar, sin ajuste del respaldar

brindando inmejorable comodidad.

Colección de actos aburridos, muy poco que aportar,

a cuatro gatos expectantes que no merecen este penar.

Valientes y animosos, algún fingido aplauso,

de fértiles manos el brotar.

Intentando avivar un proceder para intérpretes de pacotilla,

figurantes sin figura, tristes liantes, argumentos de basura.

De protagonistas secundarios, entre guiones mal aprendidos,

balbuceantes labios ante un público reducido.

Retirada al camerino ante un trabajo descolorido

medicina para engreídos, abucheos, gritos y silbidos.

 

Hedor en la atmósfera, función que no convence

billete demasiado barato, tiempo mal empleado.

Ver, escuchar parloteos y malas formas, incapaces de retener,

interiores coléricos que afloran entre dientes.

Acto final para olvidar, el crujir de las tablas, único aliado

que amortigua un mal hablar, ignorancia del protagonista

aún así se reverencia, ineptitud de no saber concluir

una deplorable obra que tan solo descubre evidencia.

Decepción y afianzarse en uno mismo, el regalo

que a un público resignado se le va a obsequiar.

Despedirse para siempre de la butaca anclada

en la sala del mal pesar.

Una concurrencia cansada de malas funciones,

agobiada por aguantar, la obstinación e inverosimilitud

de comediantes no galardonados, de princesas deslenguadas

y teatrillos envenenados.

 

callejon

Imagen editada por ElotroCiudadano

 

 

 

 

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Siguen estando verdes

De haberlas, haylas. Estos o estas que su vida no es precisamente como se la habían imaginado desde pequeños, ni como se la plantearon diez años atrás. Por el motivo que sea viven arrastrando insipidez  y poca objetividad, incapacidad de aceptar crítica alguna, y poca capacidad de ser críticos consigo mism@s. Estas entre otras cualidades, les diferencian del resto.

Sin esforzarse uno demasiado, a simple vista se les ve el plumero, suelen ir a remolque de otra gente más sagaz, disimuladamente, creyéndose que te están engañando, pensando que tú no te das cuenta, en definitiva, tomándote por tonto, pero como ya iremos viendo a lo largo de este post, son incapaces de reconocerlo, ni tan solo de plantearse si así les funciona bien el invento. Desde mi punto de vista un tanto extremo, estos no tienen mucha originalidad que aportar a la humanidad, poco que ofrecer al día a día y se tienen que conformar con dar gracias a la marabunta social invasora, que les ofrece cobijo del buen hacer, del día y de la noche.

Cuando a un@ se le han forjado las ansias de protagonismo y las apetencias de ser por encima de los demás, es cuando el comportamiento vil y rastrero entra por la puerta y la educación y las formas saltan por la ventana. Esto yo lo podría aceptar si por lo menos est@s tuviesen capacidad y dotes naturales para estar por encima de los demás, pero este no es el caso. Segundos y terceros planos son frustrantes para alguien que quiere ser el/la protagonista principal. La vida propina baños de realidad, muchas veces tardan en llegar, pero al final…cada uno en su sitio, y es tan fácil como saber entender dónde te ha puesto a tí la vida y aceptarlo. Sin tener esta directriz asumida es imposible que nadie sea ni íntegr@ ni honest@ ni just@.

Reconozco que no es fácil cargar con un equipaje donde está todo lo básico para la supervivencia, pero escasean los esenciales de la genialidad, los enseres de la visión a largo plazo, las herramientas de la creatividad (no cutre) y el hornillo de la originalidad. Para todo aquel o aquella que quiera estar un paso por delante, estas carencias de equipaje desgracian y matan por dentro al no querer aceptar que se han ido quedando por el camino.Vacío y lleno. El ingenio no es gratuito, paga un peaje diario ya que arrastra mucha carga y eso se paga como en cualquier autopista catalana.

La zorra saltaba y saltaba debajo de la higuera, sin conseguir alcanzar fruto que llevarse a la boca, para acabar desistiendo, autoconvenciéndose a sí misma diciendo: Bah!! están verdes. Entonces seguía su camino sin entrar a profundizar más en el porqué, y aquí esta el “quid de la cuestión”. Nunca se paraba a pensar que seguramente el problema fuese ella, que quizás no tuviera sufiente valía para saltar tan alto como estaban aquellos frutos, y por supuesto, nunca, pero nunca, pensaría que no está hecha la miel para la boca del asno. Para ser realista, esto último creo que nadie lo pensamos de nosotros mismos.

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Ilustración editada por ElotroCiudadano

Y al séptimo día apareció facebook. Una higuera cargada de manjares para todos aquell@s que no llegan a la higuera real, para tod@s aquellos que necesitan que se les diga publicamente lo buen@s o lo cracks que son, lo guap@s que están y la envidia sana que generan a todo aquel que trás la pantalla observa sus hazañas diarías o de fin de semana.

No quiero generalizar, por que no está bien, pero visto lo visto, diría que facebook les viene como anillo al dedo a los mentirosos, mentirosas y a las zorras que saltan debajo de la higuera.

 

 

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Inmensidad interna. (2ª parte en tierra firme.)

Niusme se derrumba sobre la cama, boca arriba, agotada, cierra los ojos , se abandona y es absorbida por el colchón.
Engullida y transportada al inframundo ilusionante que tanto le gusta visitar en sus momentos de soledad y en aquellos instantes de desasosiego ligados a sus apetitos morbosos.
La envuelve un fino manto de encanto protector, en su vertiginosa caída libre, desciende los últimos metros a toda velocidad y la inclusión se realiza sin ningún control.
Golpea contra un suelo de adoquines de algodón. Aceras, bordillos, alcantarillas y sumideros suaves, aterciopelados, los impactos son indoloros, imperceptibles, reconfortantes, de un fácil alzar, de una sencilla incorporación.

Se yergue, le da forma a su caminar esbelto, está guapísima, transformada ahora en una preciosa muñeca proporcionada a ella misma en su estado natural.
A su paso se cruzan multitud de individuos absorbidos también de sus mundos natales, dispuestos a la interacción en esta fábrica de ilusiones atípicas, esperando reconvertir las rutinas del día a día en deseos alentadores sin mucho esfuerzo por parte de nadie; y con infinitos anhelos por parte de todos aquellos que conviven en esta urbe del todo es posible.
Niusme deja volar su imaginación, se viste atrevida con prendas minúsculas.Se acomoda la ropa en unos instantes, fácilmente, sin necesidad de los probadores reales diseñados para ello, tiene la seguridad y la certeza de saber bien  que hace y como lo quiere.
Desea sorprender, reclama atención, ansía conquistar.

El Hula-hop erguido, corto de un extremo, advierte la aparición de la chica en el vestíbulo de los encuentros premeditados. Se afana en transmitir su descubrimiento a maese Chelo, encallado por los siglos de los siglos en su acorde de tres.
(Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)
Incapaz de sumar otra nota, inútil para componer otra melodía distinta y tozudo en su particular cantinela.
Hula-hop impetuoso, intenta llamar la atención del poco cuerdo Chelo, se esfuerza para que levante la cabeza, para que aparte la mirada de las cuerdas, pretende que se deleite con las sensuales curvas con las que esta ahormada la recién llegada.
El aro alargado se intenta cerrar, ensamblarse a sí mismo un extremo con el otro, quiere formar la figura circular que es por naturaleza.
En su intento de llamar la atención no es capaz de replegarse en forma circular; tenso se debate en el suelo como una anguila recién sacada del agua de un canal de riego y depositada en un cesto de mimbre, lista para emprender el viaje al mundo de la gastronomía.
Pasan los días y Chelo sigue acumulando una gran suma de demencia, su vida está supeditada a un Mi , a una nota, o tal vez a una palabra corta , a un monosílabo, ¿Quién sabe? Si Mí estímulo es lo que necesita, Mí impresión, es que a Mí me deja entrever su afán de conseguir un Mi por encima de todas las cosas.
(Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)

Servidos en una fuente de plata.
Cauto se sienta en su silla de escritorio, en disposición de abstraerse en ese mismo inframundo. Ese submundo que le aporta considerables dosis de satisfacción.
A menudo con sueño perdido, arrastra jaqueca de la noche anterior. Cierra los ojos. Es tragado por el tapiz y las partes internas de la silla, formadas por hilos de nylon conductores-teletransportadores.
No sabe como llega ni tampoco es que le importe mucho, sólo percibe que ya está , que ya es una pieza errante más.Deambula entre cajones con extensión, acecha, opta entre multitud de candidaturas no presentadas, elije y se arroja. Se prende cada día, pero todavía no ha encontrado la llama de su vida.
Ignorante aún del alunizaje que por el otro lado se ha producido, otra noche más emprende la visita a su cajón predilecto ajeno a la sorpresa que el destino le tiene preparada.

Teniendo presente que el encuentro es inevitable, que se fundan sus almas semejantes es inexplicable, y que se compenetren dos vidas paralelas tanto en lo real como en lo onírico es ineludible.
Las ataduras rutinarias pierden el sentido, su función protectora deja de actuar y se desmiembran ante una fundición de los compuestos internos que les permiten ser libres, volar a sus anchas y vivir las experiencias más deseables que ambos hayan podido imaginar.
Ella se vuelca con él, lo posee y goza ofreciéndole manjares servidos en una fuente de plata, repleta de sabrosos sucedáneos, acompañados de exóticas salsas, aderezadas con la guinda de los felices sueños.
Noche tras noche coinciden en este submundo. A su llegada al concurrido vestíbulo, se siguen escuchando las repetitivas notas del Chelo (ahora solitario) anclado en el espacio tiempo. Zozobrantes, sistémicas, penetrando a través de los poros de la piel para acabar alojándose en el sistema nervioso de todos los presentes.
Hula-hop hace ya días que desapareció sin dejar rastro. Aquí las cosas y las personas van y vienen rápidamente, intenciones, emociones, extensiones, cajones, conocidos desamparados y un ínfimo etcétera; todo es caduco, aun intentando conservarlo en frío tropical todo tiende a desvanecerse muy pronto.
Posiblemente el plástico exoesquelético sustentador del hula-hop forme ahora parte del compuesto sólido de las ruedas de unos patines en línea, entusiasmados en divertir a muchachas carentes de estatus.

 
Conflicto entre mundos.
El mundo se opone a las vivencias del inframundo, se enfrentan ambos universos contrariándose en que es lo mejor para sus moradores.Estas contrariedades irrigan las dudas que brotan frondosas y dificultan el entendimiento nacido en el más puro delirio.
Y así se quiebra uno de los enlaces transmisores más importantes que conecta las dos partes las cuales unidas forman un todo.
Como todo buen relato, tiene que tener un final, un final no precisamente mustio, si no un final optimistamente triste, oníricamente real.
Niusme es escupida en el acto por el colchón hacia la superficie palpable de la vida real, Cauto se resiste a partir, se aferra a ver como se apagan los últimos días de sol de un mundo nocturno concebido quizás para encontrar fracciones de nosotros mismos.
A los pocos días, por fin cede y se suelta, tiene las yemas de los dedos ensangrentadas de agarrarse a la línea de vida. Es regurgitado inmediatamente por el nylon conductor del tapiz a su lugar de origen.
Ahora cada mitad está ya en el lugar que le corresponde, una supondrá que la otra la ha olvidado, pero esta la tiene presente en su vida todos los días. Esta la ama, la otra le quiere. Para una es difícil, la otra la llevará toda la vida en su interior allí donde quiera que vaya.
Si desde el lugar que ocupamos noche tras noche, hacemos el esfuerzo de escuchar, tal vez podamos percibir como transcurre la realidad, a lo mejor esforzándonos un poco más, logremos ver como Chelo, ya senil, ha llegado al Mi, pero olvidando por completo las dos notas restantes.
(Mi- Sol) , (Mi- Sol) , (Mi- Sol)

 

Para bien o para mal…

Es mejor no ser nada. Cuando se es algo, lamentablemente siempre se acaba siendo nada. O sea que si no se es nada, posiblemente se acabe siendo algo de aquello que anhelas, que deseas o que necesitas para compartir instantes convertidos en vacío cuando ya se ha dejado de ser.
La carencia de ser y el empuje del tiempo, la nada. Solamente energía que deambula frente a tus ojos. Nada, tan solo palabras que aparecen por arte de magia, nada mas lejos de una realidad que oprime corazones y clava las espuelas al orgullo para que se desboque y cabalgue, para que implacable elimine los restos de aquello que fue algo.
Por eso el no ser nada, conduce a ser algo, no ser nada arrastra a ser pequeñas partes de tu tiempo, no ser nada conlleva deseo de lo que se ve, porque carece de propiedad. El no ser es el que separa las sonrisas de tus labios adormecidos por el ser, que siendo algo te pudo dañar.
¿Me permites no ser? Prometo será muy simple alojar mi brevedad, el no ser no ocupará espacio alguno en tu ser, y si por alguna súbita razón, los días y las noches vuelven a forjar un ser, este se fundirá, sumergiéndose a altas temperaturas en la marmita candente de la indiferencia.
Quiero no ser, para comprender y poder ser, poder ser lo que muy pocos llegan a ser, una segunda piel que nunca molesta, que jamás oprime, que transpira y deja respirar, de tacto placentero, de suave abrazo cuando por la espalda se siente deslizar. Sin ser, poder llegar a ser el momento feliz, el instante para recordar, el cumpleaños que felicitar.
Al final el ser cae en el olvido, pasa fugaz ante nuestros ojos y se difumina entre la multitud que aloja nuestro pensamiento, desapareciendo tristemente entre el gentío para ya no volver.
Considero que, no ser, es la cuestión, así entiendo el no luchar por ser, el no fingir que se es, el no falsear una verdad y no forzar un camino para llegar al vacío. Un vacío existencial por haber querido ser.

“No ser para ser”
-Cuando todos nacemos y vivimos para llegar a ser, hay un instante en tu existencia, en que puedes abrir los ojos y darte cuenta que quizás el no ser, es el que te acercará más a tu SER.

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