Tierra y sol

Mi primer pensamiento para esto era una suposición, pero no lo supongo, es un hecho. La gran mayoría pasa de largo, muy pocos se plantean detenerse un instante y empatizar con una causa ajena, así de simple, intentar ponerse en el lugar del otro, por lo visto es demasiado difícil y requiere reflexión además de un precioso tiempo que nadie desperdicia ni malgasta en pensar un poco en otras ideas, en otras situaciones o en otros actos que no sean los propios, estos que cada uno lleva grabados en su ideario personal e inamovible.

Ideas y actos que si no benefician a uno mismo o a sus periféricos, no existen, no caben en un mundo voraz que tiende la mano al no pensar por si mismo, a dejar que piensen los demás por nosotros. ¿ A qué hora es el partido de hoy?

Se pasa de largo del sufrimiento de los mas débiles, de aquellos que no se pueden defender. Quizás por el rabillo del ojo alguien sea capaz de ver que según para quien, las condiciones de vida son duras, muy duras. La solución más rápida para este caso es acelerar el paso, o girar la cara hacia el otro lado, no vaya a ser que las retinas capturen alguna estampa que  no encaje bien del todo en nuestra carpeta personal de imágenes. Solucionado por hoy. Mañana ya se verá.

Débiles. ¿Quién se lleva la peor parte? Todos aquellos que no hemos tenido la suerte de nacer en los peldaños superiores de esta escalinata que se construye día a día, que discrimina seres vivos, que adjudica estatus y decide lo mucho o poco que estará cada uno expuesto a sufrir a lo largo de su insignificante vida, si estás en la parte más cercana al suelo,es decir, abajo del todo en los primeros escalones. Es irónico, cuanto más cerca se está de la tierra y de la realidad, menos posibilidades se tiene en un mundo como este.

Creerme, se desvanece en el tiempo aquello de tocar con los pies en el suelo, por lo visto se tienen que tocar las nubes con las manos y fanfarronear a los asentados en peldaños inferiores que ya sabes a que huelen.

Un sol con fecha de caducidad. No debe preocuparnos a nadie, queda en evidencia la infección que la raza humana le ha contagiado a la tierra. Poder, dinero y ambición. El manejo de vidas supeditadas al propio antojo, la utilización de otras vidas como si carecieran de valor, para muchos el no saber que hay más vida aparte de la suya propia. No hay antídoto, la tierra apagará su luz muchísimo antes que el sol y este seguirá bañando con su calor aquellas otras tierras limpias de epidemias y parásitos oportunistas.

Necesidad. Queda relegada a un mísero rincón que se oscurece cuanto más crecen las posibilidades lucrativas. Se transforma en capricho y pasa al olvido dejando tras de sí un repugnante abandono, que solamente se tiene de pie abrazando fuertemente a la ignorancia. Consciente o no, poco importa, poco me cuesta poco me duele.

Dignidad. ¿A partes iguales para todos los que habitamos este lugar? ¿Acaso algunos deben recibir más que otros? ¿No estarán pensando todos aquellos que cogen las nubes con las manos, que por equilibrarse realmente donde no les toca, son merecedores de más dosis? La respuesta es tajante  ¡no!

Por naturaleza todos deben disponer de la misma dignidad para vivir, igual que para morir, aunque esto no suele ser así. Los que más cerca de la tierra están, los que sólo desean vivir, los que no ansían posesiones ni patrimonio, los que por lo menos se han planteado en algún momento ayudar a los demás y los que saben ya para que estan aquí. Todos estos merecen… no diré respeto, esta palabra que tanto se oye últimamente, y que tan poco creo en ella, volveré a decir por tercera vez… Dignidad.

Por desgracia si se pone empeño en repartir equitativamente los mismos derechos para todos, se topa con muros casi siempre infranqueables, cimentados y solidificados por la estupidez humana que poco a poco van ganando altura y privando a la tierra de  la luz del sol, para dejar así que en otras tierras, esta pueda brillar con más intensidad.

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Acerca de ElotroCiudadano

Soy de relatos cortos, de Bukowski y su crudeza soy de música pop, de rock y de electrónica, soy de buenas películas, de Tarantino y su agudeza. Soy de gente, más bien, de la que me pueda enseñar Soy devorador de letras y canciones, de Opiniones. Reflexiones. Surrealismos y decepciones
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