Inmensidad interna. (2ª parte en tierra firme.)

Niusme se derrumba sobre la cama, boca arriba, agotada, cierra los ojos , se abandona y es absorbida por el colchón.
Engullida y transportada al inframundo ilusionante que tanto le gusta visitar en sus momentos de soledad y en aquellos instantes de desasosiego ligados a sus apetitos morbosos.
La envuelve un fino manto de encanto protector, en su vertiginosa caída libre, desciende los últimos metros a toda velocidad y la inclusión se realiza sin ningún control.
Golpea contra un suelo de adoquines de algodón. Aceras, bordillos, alcantarillas y sumideros suaves, aterciopelados, los impactos son indoloros, imperceptibles, reconfortantes, de un fácil alzar, de una sencilla incorporación.

Se yergue, le da forma a su caminar esbelto, está guapísima, transformada ahora en una preciosa muñeca proporcionada a ella misma en su estado natural.
A su paso se cruzan multitud de individuos absorbidos también de sus mundos natales, dispuestos a la interacción en esta fábrica de ilusiones atípicas, esperando reconvertir las rutinas del día a día en deseos alentadores sin mucho esfuerzo por parte de nadie; y con infinitos anhelos por parte de todos aquellos que conviven en esta urbe del todo es posible.
Niusme deja volar su imaginación, se viste atrevida con prendas minúsculas.Se acomoda la ropa en unos instantes, fácilmente, sin necesidad de los probadores reales diseñados para ello, tiene la seguridad y la certeza de saber bien  que hace y como lo quiere.
Desea sorprender, reclama atención, ansía conquistar.

El Hula-hop erguido, corto de un extremo, advierte la aparición de la chica en el vestíbulo de los encuentros premeditados. Se afana en transmitir su descubrimiento a maese Chelo, encallado por los siglos de los siglos en su acorde de tres.
(Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)
Incapaz de sumar otra nota, inútil para componer otra melodía distinta y tozudo en su particular cantinela.
Hula-hop impetuoso, intenta llamar la atención del poco cuerdo Chelo, se esfuerza para que levante la cabeza, para que aparte la mirada de las cuerdas, pretende que se deleite con las sensuales curvas con las que esta ahormada la recién llegada.
El aro alargado se intenta cerrar, ensamblarse a sí mismo un extremo con el otro, quiere formar la figura circular que es por naturaleza.
En su intento de llamar la atención no es capaz de replegarse en forma circular; tenso se debate en el suelo como una anguila recién sacada del agua de un canal de riego y depositada en un cesto de mimbre, lista para emprender el viaje al mundo de la gastronomía.
Pasan los días y Chelo sigue acumulando una gran suma de demencia, su vida está supeditada a un Mi , a una nota, o tal vez a una palabra corta , a un monosílabo, ¿Quién sabe? Si Mí estímulo es lo que necesita, Mí impresión, es que a Mí me deja entrever su afán de conseguir un Mi por encima de todas las cosas.
(Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)  (Sol- Re- La)

Servidos en una fuente de plata.
Cauto se sienta en su silla de escritorio, en disposición de abstraerse en ese mismo inframundo. Ese submundo que le aporta considerables dosis de satisfacción.
A menudo con sueño perdido, arrastra jaqueca de la noche anterior. Cierra los ojos. Es tragado por el tapiz y las partes internas de la silla, formadas por hilos de nylon conductores-teletransportadores.
No sabe como llega ni tampoco es que le importe mucho, sólo percibe que ya está , que ya es una pieza errante más.Deambula entre cajones con extensión, acecha, opta entre multitud de candidaturas no presentadas, elije y se arroja. Se prende cada día, pero todavía no ha encontrado la llama de su vida.
Ignorante aún del alunizaje que por el otro lado se ha producido, otra noche más emprende la visita a su cajón predilecto ajeno a la sorpresa que el destino le tiene preparada.

Teniendo presente que el encuentro es inevitable, que se fundan sus almas semejantes es inexplicable, y que se compenetren dos vidas paralelas tanto en lo real como en lo onírico es ineludible.
Las ataduras rutinarias pierden el sentido, su función protectora deja de actuar y se desmiembran ante una fundición de los compuestos internos que les permiten ser libres, volar a sus anchas y vivir las experiencias más deseables que ambos hayan podido imaginar.
Ella se vuelca con él, lo posee y goza ofreciéndole manjares servidos en una fuente de plata, repleta de sabrosos sucedáneos, acompañados de exóticas salsas, aderezadas con la guinda de los felices sueños.
Noche tras noche coinciden en este submundo. A su llegada al concurrido vestíbulo, se siguen escuchando las repetitivas notas del Chelo (ahora solitario) anclado en el espacio tiempo. Zozobrantes, sistémicas, penetrando a través de los poros de la piel para acabar alojándose en el sistema nervioso de todos los presentes.
Hula-hop hace ya días que desapareció sin dejar rastro. Aquí las cosas y las personas van y vienen rápidamente, intenciones, emociones, extensiones, cajones, conocidos desamparados y un ínfimo etcétera; todo es caduco, aun intentando conservarlo en frío tropical todo tiende a desvanecerse muy pronto.
Posiblemente el plástico exoesquelético sustentador del hula-hop forme ahora parte del compuesto sólido de las ruedas de unos patines en línea, entusiasmados en divertir a muchachas carentes de estatus.

 
Conflicto entre mundos.
El mundo se opone a las vivencias del inframundo, se enfrentan ambos universos contrariándose en que es lo mejor para sus moradores.Estas contrariedades irrigan las dudas que brotan frondosas y dificultan el entendimiento nacido en el más puro delirio.
Y así se quiebra uno de los enlaces transmisores más importantes que conecta las dos partes las cuales unidas forman un todo.
Como todo buen relato, tiene que tener un final, un final no precisamente mustio, si no un final optimistamente triste, oníricamente real.
Niusme es escupida en el acto por el colchón hacia la superficie palpable de la vida real, Cauto se resiste a partir, se aferra a ver como se apagan los últimos días de sol de un mundo nocturno concebido quizás para encontrar fracciones de nosotros mismos.
A los pocos días, por fin cede y se suelta, tiene las yemas de los dedos ensangrentadas de agarrarse a la línea de vida. Es regurgitado inmediatamente por el nylon conductor del tapiz a su lugar de origen.
Ahora cada mitad está ya en el lugar que le corresponde, una supondrá que la otra la ha olvidado, pero esta la tiene presente en su vida todos los días. Esta la ama, la otra le quiere. Para una es difícil, la otra la llevará toda la vida en su interior allí donde quiera que vaya.
Si desde el lugar que ocupamos noche tras noche, hacemos el esfuerzo de escuchar, tal vez podamos percibir como transcurre la realidad, a lo mejor esforzándonos un poco más, logremos ver como Chelo, ya senil, ha llegado al Mi, pero olvidando por completo las dos notas restantes.
(Mi- Sol) , (Mi- Sol) , (Mi- Sol)

 

Para bien o para mal…

Es mejor no ser nada. Cuando se es algo, lamentablemente siempre se acaba siendo nada. O sea que si no se es nada, posiblemente se acabe siendo algo de aquello que anhelas, que deseas o que necesitas para compartir instantes convertidos en vacío cuando ya se ha dejado de ser.
La carencia de ser y el empuje del tiempo, la nada. Solamente energía que deambula frente a tus ojos. Nada, tan solo palabras que aparecen por arte de magia, nada mas lejos de una realidad que oprime corazones y clava las espuelas al orgullo para que se desboque y cabalgue, para que implacable elimine los restos de aquello que fue algo.
Por eso el no ser nada, conduce a ser algo, no ser nada arrastra a ser pequeñas partes de tu tiempo, no ser nada conlleva deseo de lo que se ve, porque carece de propiedad. El no ser es el que separa las sonrisas de tus labios adormecidos por el ser, que siendo algo te pudo dañar.
¿Me permites no ser? Prometo será muy simple alojar mi brevedad, el no ser no ocupará espacio alguno en tu ser, y si por alguna súbita razón, los días y las noches vuelven a forjar un ser, este se fundirá, sumergiéndose a altas temperaturas en la marmita candente de la indiferencia.
Quiero no ser, para comprender y poder ser, poder ser lo que muy pocos llegan a ser, una segunda piel que nunca molesta, que jamás oprime, que transpira y deja respirar, de tacto placentero, de suave abrazo cuando por la espalda se siente deslizar. Sin ser, poder llegar a ser el momento feliz, el instante para recordar, el cumpleaños que felicitar.
Al final el ser cae en el olvido, pasa fugaz ante nuestros ojos y se difumina entre la multitud que aloja nuestro pensamiento, desapareciendo tristemente entre el gentío para ya no volver.
Considero que, no ser, es la cuestión, así entiendo el no luchar por ser, el no fingir que se es, el no falsear una verdad y no forzar un camino para llegar al vacío. Un vacío existencial por haber querido ser.

“No ser para ser”
-Cuando todos nacemos y vivimos para llegar a ser, hay un instante en tu existencia, en que puedes abrir los ojos y darte cuenta que quizás el no ser, es el que te acercará más a tu SER.

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Acerca de ElotroCiudadano

Soy de relatos cortos, de Bukowski y su crudeza soy de música pop, de rock y de electrónica, soy de buenas películas, de Tarantino y su agudeza. Soy de gente, más bien, de la que me pueda enseñar Soy devorador de letras y canciones, de Opiniones. Reflexiones. Surrealismos y decepciones
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