Carta de ajuste

19 de marzo de 2017

Acostumbrarse a la realidad. Sin grandes pretensiones ni aires de grandeza, de esta forma puede que llegue a comprenderse y descubrirse uno mismo y cual es el motivo de su paso por aquí.

Es fundamental la propia introspección, el mirar hacia los adentros, profundizar en el interior propio, así como nunca engañarse, ni quererse ver las facultades que no se ven.    La verdad, una gran aliada, siempre y cuando se quiera cuidar y tratarse como se merece, sin deshonores ni deshonras que la puedan mancillar. Saber emplearla y  nutrirla con buenos actos además de correctas decisiones, que nos repercutirán de forma positiva, donde sea, delante de quien sea y a la hora que sea. Sin punzantes remordimientos ni temores a represalias que obstaculicen el fluir de la realidad.

Cuando esta se corrompe premeditadamente, se originan una serie de consecuencias previas al desajuste de las formas, contribuyendo a generar lapsus o descuidos en espacios de tiempo de mayor o menor brevedad. (Esta sería mi definición de la mentira.)

Tal descoordinación, conlleva a tener que reajustar en la medida de lo posible todas las actuaciones acometidas por el propósito de falsear. Hay dos posibles reajustes correctores de la realidad:

-El primero a corto plazo. Instantáneamente estampar en la cara al falseador/falseadora, la verdad, desarmarle la mentira con contundencia, con la seguridad y el arropo de aquella verdad que, cultivamos día tras día.

-El segundo es de medida paciente, de dejar hacer y esperar a que retorne la composición por sí sola. No forzar ni manipular lo evidente, así como creer con certeza que la naturaleza es sabia y ajusta los desencajes para que todas las piezas vuelvan a ocupar su lugar.

Admiro a todos aquellos que son capaces de usar la forma directa, sin dejar transcurrir demasiado tiempo, un ¡zas! en toda la boca, duela lo que duela y afecte a quien afecte. No se si esto es virtud o defecto, me inclino más por virtud, creo que el defecto es la forma que yo utilizo, dándole tiempo al tiempo. No digo que no sea efectiva, tengo total confianza en ella, el problema son las cargas innecesarias que genera la espera. Y por buscar algo positivo a la espera, diría que fortalece y reafirma un poco más a uno mismo, entre otras cosas. No es fácil intentar comprender día tras día verdades a medias, ni aquello que no tiene demasiada credibilidad.

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Imagen editada por ElotroCiudadano

Falta honestidad y valentía para llegar a saber quien eres y a donde vas, el poco esfuerzo empleado en ello conlleva al peligro añadido de la dejadez  y favorece a que te arrolle la vida. A que se te lleve por delante, y puedes estar seguro/ segura que aquí no hay chaleco salvavidas que valga.

Cuando otorgas tiempo al tiempo no hay demasiadas vías de escape, tan solo cabe esperar que asome un rayo de luz entre la neblina gris y esta se desvanezca para poderse liberar la sensación de confort, acabando así con los malos ratos y algún sueño placentero que en realidad no era más que una pesadilla.

En fin… el tiempo lo dirá. Así es como me he moldeado…

Y ha pasado mucho desde que dejamos de vernos, allá por aquel 1988. En realidad no sabía que decirte, es mucho tiempo y demasiadas cosas acumuladas. Cada uno eligió su camino y aunque no soy nadie para juzgarlo, creo que el tuyo no fue demasiado acertado. Poco a poco nos fuimos desvaneciendo, obligándome así a decidir siempre por mi mismo, supongo que este será uno de los tantos motivos culpables de ser como soy y de haber podido aprender a mi manera, a cultivar la verdad. Siempre he sabido que quisiste lo  mejor para mí, no me cabe duda y en esto te estoy muy agradecido, de veras, pero no supiste en su día poner buenos ejemplos. Ni siquiera recuerdo si nos despedimos, ni cuales fueron nuestras últimas palabras. Fue como cuando hay varias bajadas de tensión hasta que al final llega el apagón y sin más, empecé a caminar solo, teniendo muy claro a donde ir. Si las cosas hubiesen transcurrido de diferente manera, posiblemente hoy, no sería lo que soy, y he de confesarte que no me gusta demasiado lo que soy, pero así es la vida y no puedo hacer mucho más, si no que recordarte en un diecinueve de marzo. Realmente han cambiado muchísimas cosas desde entonces hasta hoy.

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Acerca de ElotroCiudadano

Soy de relatos cortos, de Bukowski y su crudeza soy de música pop, de rock y de electrónica, soy de buenas películas, de Tarantino y su agudeza. Soy de gente, más bien, de la que me pueda enseñar Soy devorador de letras y canciones, de Opiniones. Reflexiones. Surrealismos y decepciones
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4 respuestas a Carta de ajuste

  1. Supongo que amba maneras de decir la verdad pueden ser complementarias, y dependerá de la situación personal, de la persona receptora, de las circunstancias… pero siempre transmitirla con la certeza de que tal vez no sea “toda la verdad” y de que aún podemos y debemos aprender de los demás, por lo que un poco de modestia a la hora de transmitir “LA” verdad nunca viene mal.
    Gracias por tus entradas.

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  2. Correcto! ! Y modestia es una de las palabras que olvidé en el post. Gracias mil, por tu aportación. Un saludo y tiempo al tiempo :))

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  3. riol.angel dijo:

    Yo estoy cansado de aceptar mentiras como rotundas verdades y me precipito a acallarlas. Los mentirosos son muy constantes y repetitivos. Hay que ser muy paciente para esperar, como tú, a que la verdad salga a la luz. Te admiro.

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